El punto de partida
de la respuesta educativa en esta etapa es la atención temprana generalizada y
con rasgos específicos para aquellos niños que presenten ya necesidades más
específicas o condiciones de alto riesgo biológico y/o social. Deben promoverse
en esta etapa, la colaboración y coordinación de otras instituciones que
trabajan en este campo (Salmerón 1997).
Para mí, este párrafo es fundamental y por este motivo lo he elegido, porque es
necesario que se identifique lo antes posible todos los problemas que se
presenten en el alumno/a, para poder solucionarlo posteriormente.
Para que todo esto se lleve a cabo de una forma
eficaz, es necesario que esté presente la participación tanto de la familia,
como del docente y el especialista. Pero si no existe esa colaboración entre
los ambientes, es imposible que la prevención y el desarrollo del niño/a en
cuestión se lleven de manera adecuada.
Referencia bibliográfica: Peñafiel Martínez, F. y Ortiz Jiménez, L. (2004). Las necesidades educativas especiales en la etapa de educación infantil. La organización de la respuesta educativa. Revista de ciencias de la educación, 20, 91-106.
Referencia bibliográfica: Peñafiel Martínez, F. y Ortiz Jiménez, L. (2004). Las necesidades educativas especiales en la etapa de educación infantil. La organización de la respuesta educativa. Revista de ciencias de la educación, 20, 91-106.
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