La Educación
Especial, en su concepto y objetivos, ha evolucionado en las tres últimas
décadas desde modelos segregadores y discriminatorios, que se traducían en
sistemas educativos paralelos al general, a un periodo de transición en los
años 70 y 80 en los que comenzó a experimentarse en España la integración
escolar como consecuencia del principio de normalización de las personas con
discapacidad o minusvalía (Sánchez Palomino y Torres González, 1997).
Posteriormente, la LOGSE recoge el nuevo discurso integrador e introduce el
término de necesidades educativas especiales y el concepto de atención a la
diversidad (Real Decreto 696/1995, de 28 de abril, de ordenación de la
educación de los alumnos con necesidades educativas especiales), tratando de
superar visiones demasiado individualistas y centradas en el déficit para
proponer enfoques más holísticos y centrados en el contexto socioeducativo. Los
apoyos y servicios que la institución escolar puede y debe poner a disposición
de todos los alumnos y alumnas para acceder a su derecho a la educación,
convierten la escuela en una escuela para todos o, como se ha comenzado a
llamar, en una escuela inclusiva (Stamback y Stainback, 1999)
En este fragmento se aprecia como a lo largo de los
años la atención a la diversidad ha ido en progreso y gracias a la declaración
de la ley LOGSE, se ha podido reconocer el término de necesidades educativas
especiales y se ha puesto en marcha un nuevo modelo: la educación inclusiva; concepto imprescindible para promover una educación de calidad de todos y para
todos y lograr con ello que los niños y niñas con necesidades educativas
especiales se sientan íntegramente acogidos y apoyados en cuanto a sus necesidades.
Basándonos en esto, se produciría un mayor fomento de la atención a la
diversidad y la inclusión del alumnado con NEE.
Para conseguir que nuestros alumnos/as alcancen los objetivos propuestos es necesario que el cuerpo docente esté bien formado y sea cualificado para esta difícil pero gratificante tarea, ya que así dejaríamos de lado todo modelo discriminatorio de tiempos pasados y avanzaríamos hacia un cambio que consiga la completa inclusión de los niños/as en los centros de educación.
Sánchez Palomino y Torres González. (1997). Actitudes hacia la atención a la diversidad en la formación inicial del profesorado. Revista Interuniversitaria de
Formación del Profesorado, 4(2), 1-7.
Stamback y Stainback. (1999). Aulas inclusivas. Madrid: Narcea.
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