Se plantea un perfil general de
todos los padres, padres muy probablemente derrotados física y emocionalmente
que se sienten poco comprendidos por la sociedad en general, que carecen de
sonrisa, que carecen de palabras sutiles de confianza y de amor, y que carecen
de un hijo sano. La mayoría de las veces se percibe un aire frío con semblante
triste, cuerpos abatidos por ideas y palabras desordenadas, el objetivo es
trabajar duramente con ellos para que incorporen estrategias para sus rutinas
diarias de la vida en el hogar poniendo todo el empeño en
ayudarles, prestarles la atención que necesitan y darles el cariño que se merecen (acosta, 2003).
Como dice este fragmento de texto,
los padres muchas veces, incluso más que sus hijos, suelen sentirse abatidos
ante algunas situaciones en las que se encuentran. La mayoría se hará la
pregunta egoísta de ¿por qué a nosotros?, pero lo que no saben es que aunque
parezca un problema, es todo lo contrario.
Lo especial de los padres que tienen
hijos con necesidades especiales, es la evolución que puedan llegan a tener
como ser humano para poder ver lo positivo de las cosas en donde muchas otras
personas solo ven retos. Estos padres se enfrentan a más retos de lo habitual,
aprenden a luchar y sacar el máximo provecho a las circunstancias que nunca
pensaron que podrían tener en sus vidas.
Por tanto podríamos decir que lo
que muchos padres “especiales” quieren es entender y aceptar la responsabilidad
que tienen de ser buenos padres para que así sus hijos aprendan, a través de
ellos, a ser buenos hijos también que es lo más importante, independientemente
de las situaciones en la que se encuentren de cada uno.
Referencia bibliográfica:
Referencia bibliográfica:
· Pernas, C. M. (2011). La atención a los padres con hijos con necesidades
educativas especiales (NEE). Zona Próxima, (14), 168-177.
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